El aceite de tu motor es una herramienta de diagnóstico que tienes a la vista. El color, la consistencia y el olor pueden decirte si las cosas están bien o si se avecinan problemas, y todo lo que se necesita es sacar la varilla.

Guía de color

  • Ámbar/miel — Aceite fresco o ligeramente usado. Saludable. No se necesita ninguna acción.
  • Marrón oscuro — Normal para aceite con algunos kilómetros recorridos. Los aditivos detergentes están haciendo su trabajo, suspendiendo los contaminantes. Esto está bien.
  • Negro y arenoso — Urge un cambio. El paquete de aditivos del aceite se ha agotado y está transportando demasiadas partículas.
  • Lechoso o cremoso (como leche con chocolate) — Contaminación por refrigerante. Esto es grave. Podría indicar una junta de culata soplada, un bloque agrietado o un enfriador de aceite defectuoso. No conduzcas, diagnostica inmediatamente.
  • Brillo metálico o plateado — Partículas de metal en el aceite. Esto significa que algo dentro del motor se está desgastando de forma anormal. Haz un análisis de aceite.

Cómo comprobar correctamente

  1. El motor debe estar caliente pero apagado durante 5 minutos (permite que el aceite regrese al cárter)
  2. Saca la varilla, límpiala, vuelve a insertarla completamente, vuelve a sacarla
  3. Comprueba tanto el nivel como el color
  4. Frota una gota entre tus dedos: debe sentirse resbaladizo, no arenoso

Por qué es importante

El aceite es el elemento vital de tu motor y su primera línea de defensa contra el desgaste. Detectar la contaminación a tiempo (especialmente la intrusión de refrigerante) puede marcar la diferencia entre un reemplazo de junta y un reemplazo de motor.

Acción rápida

La próxima vez que repostes, levanta el capó y saca la varilla. Comprueba el color con esta guía. Toma 30 segundos y podría salvar tu motor.